Coartación de aorta
La coartación de aorta es una malformación congénita del corazón en la que la arteria aorta presenta un estrechamiento que dificulta el flujo normal de la sangre hacia la parte inferior del cuerpo. Su detección temprana es fundamental para evitar complicaciones cardiovasculares graves y mejorar el pronóstico del paciente.
La coartación de la aorta es una cardiopatía congénita que puede influir de manera significativa en la circulación sanguínea a lo largo de la vida. En muchos casos, el organismo logra adaptarse durante años, lo que hace que la enfermedad pase desapercibida hasta etapas más avanzadas.
El principal problema no es solo la presencia del estrechamiento, sino la carga adicional que este impone al sistema cardiovascular. El corazón debe generar más presión para mantener un flujo adecuado de sangre hacia la parte inferior del cuerpo, lo que con el tiempo puede afectar su estructura y funcionamiento.
Esta condición tiene relevancia clínica porque puede manifestarse de forma silenciosa y debutar con complicaciones como hipertensión arterial en personas jóvenes. Por ello, su detección temprana es clave para evitar daño progresivo en el corazón y en los vasos sanguíneos.
¿Qué es la coartación de aorta?
La coartación de la aorta es un estrechamiento localizado en la aorta, la arteria principal que transporta la sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo. Esta arteria funciona como la vía principal por la que circula la sangre con oxígeno que necesitan todos los órganos para funcionar correctamente.
En condiciones normales, la sangre fluye de manera continua y equilibrada desde el corazón a través de la aorta, llegando con suficiente presión a todas las partes del cuerpo. Esto permite que órganos como el cerebro, los riñones y las extremidades reciban el oxígeno necesario para su actividad diaria.
Cuando existe coartación, aparece una zona estrecha que dificulta el paso de la sangre. Este punto actúa como un “cuello de botella” en la circulación: la sangre puede pasar, pero encuentra mayor resistencia. Como consecuencia, la parte superior del cuerpo suele recibir más presión, mientras que la parte inferior recibe menos flujo del habitual.
Para compensar esta situación, el corazón debe generar más fuerza en cada latido para mantener el flujo sanguíneo adecuado. Con el tiempo, este esfuerzo adicional puede provocar que el músculo cardíaco se engrose y trabaje de forma menos eficiente.
El organismo intenta adaptarse creando vasos sanguíneos alternativos que rodean el área estrechada. Sin embargo, estas rutas no siempre son suficientes para normalizar la circulación, especialmente cuando la obstrucción es importante.
El impacto de esta enfermedad varía según el grado de estrechamiento y el momento del diagnóstico. En algunos casos puede pasar desapercibida durante años, mientras que en otros se manifiesta desde la infancia con síntomas evidentes.
Causas y factores de riesgo de la coartación de aorta
Causas
La coartación de la aorta se origina durante el desarrollo fetal, es decir, antes del nacimiento. Se produce cuando la aorta no se forma completamente de manera normal durante las primeras etapas del desarrollo del corazón y los grandes vasos.
Durante este proceso, algunas estructuras embrionarias deben reorganizarse para formar una aorta adecuada. Si esta remodelación no ocurre correctamente, puede quedar un segmento más estrecho de lo normal.
En algunos casos, tejido cercano al ductus arterioso puede influir en este estrechamiento, especialmente si persiste o se retrae de manera anómala.
Alteraciones del desarrollo embrionario
Durante la formación del corazón y de los grandes vasos sanguíneos pueden producirse cambios que favorecen la aparición de un segmento estrecho en la aorta.
Entre los mecanismos más aceptados se encuentran:
Desarrollo incompleto de una porción del arco aórtico.
Crecimiento anormal de los tejidos que forman la pared de la aorta.
Alteraciones en la remodelación vascular durante la vida fetal.
Incorporación anómala de tejido relacionado con el conducto arterioso.
Factores genéticos
Diversas evidencias sugieren que la genética participa en algunos casos de coartación de aorta.
Entre las asociaciones más conocidas se encuentran:
Síndrome de Turner.
Antecedentes familiares de cardiopatías congénitas.
Alteraciones cromosómicas específicas.
Presencia de otras malformaciones congénitas cardiovasculares.
Enfermedades cardíacas asociadas
La coartación de aorta puede aparecer junto con otras anomalías estructurales del corazón. Las asociaciones más frecuentes incluyen:
Válvula aórtica bicúspide.
Comunicación interventricular.
Estenosis aórtica.
Alteraciones complejas del arco aórtico.
Otras cardiopatías congénitas.
Aunque no existe una forma comprobada de prevenir completamente la aparición de esta enfermedad, comprender sus posibles causas ayuda a identificar pacientes con mayor riesgo y facilita la detección temprana.
Factores de riesgo
Al tratarse de una cardiopatía congénita, los factores de riesgo de la coartación de aorta son diferentes a los observados en enfermedades cardiovasculares adquiridas como la hipertensión arterial o la enfermedad coronaria. En este caso, los factores de riesgo están relacionados principalmente con aspectos genéticos, hereditarios y condiciones que afectan el desarrollo fetal.
Es importante señalar que la presencia de uno o varios factores de riesgo no significa necesariamente que una persona desarrollará la enfermedad. Sin embargo, sí puede aumentar la probabilidad de que se produzcan alteraciones durante la formación del sistema cardiovascular.
Factores no modificables
Son características que no pueden prevenirse ni modificarse y que están relacionadas con la predisposición biológica o genética.
Síndromes genéticos. Algunas alteraciones genéticas se asocian con una mayor frecuencia de coartación de aorta. Entre ellas destacan:
Síndrome de Turner.
Alteraciones cromosómicas congénitas.
Trastornos genéticos que afectan el desarrollo cardiovascular.
Antecedentes familiares. La existencia de familiares con cardiopatías congénitas puede aumentar el riesgo de desarrollar ciertas malformaciones cardíacas. Los antecedentes familiares relevantes incluyen:
Padres con cardiopatías congénitas.
Hermanos con defectos cardíacos congénitos.
Historial familiar de anomalías cardiovasculares estructurales.
Sexo. Algunas investigaciones han observado diferencias en la frecuencia de presentación según el sexo y determinadas condiciones genéticas asociadas.
Factores relacionados con el embarazo
Determinadas circunstancias durante la gestación pueden influir en el desarrollo adecuado del sistema cardiovascular fetal.
Enfermedades maternas. Algunas condiciones médicas presentes durante el embarazo pueden aumentar el riesgo de anomalías congénitas. Entre ellas se incluyen:
Diabetes pregestacional o gestacional mal controlada.
Enfermedades autoinmunes.
Trastornos metabólicos importantes.
Exposición a sustancias potencialmente dañinas. La exposición fetal a determinados agentes puede interferir con el desarrollo normal de órganos y vasos sanguíneos. Algunos ejemplos son:
Consumo de alcohol durante el embarazo.
Exposición a ciertas sustancias químicas.
Uso de medicamentos potencialmente teratogénicos sin supervisión médica.
Consumo de drogas recreativas.
Infecciones durante el embarazo. Algunas infecciones maternas pueden alterar el desarrollo fetal y aumentar el riesgo de diversas malformaciones congénitas.
Importancia clínica de los factores de riesgo
La mayoría de los pacientes con coartación de aorta no presentan factores de riesgo claramente identificables. Por esta razón, la ausencia de antecedentes no excluye la posibilidad de la enfermedad. Sin embargo, conocer estos factores resulta útil para identificar embarazos que requieren una vigilancia más estrecha y para orientar la evaluación de recién nacidos o niños con sospecha de cardiopatía congénita.
Asimismo, los antecedentes familiares y la presencia de síndromes genéticos pueden alertar a los profesionales de la salud sobre la necesidad de realizar estudios especializados que permitan detectar la enfermedad de forma precoz y establecer un seguimiento adecuado desde las primeras etapas de la vida.
Clasificación
La coartación de aorta puede clasificarse de distintas maneras según la localización del estrechamiento, el momento en que se manifiesta clínicamente y la gravedad de la obstrucción. Esta clasificación es importante porque ayuda a comprender cómo afecta la circulación, cuáles son los síntomas esperados y qué tipo de tratamiento puede requerir cada paciente.
Según su ubicación
Coartación preductal
La coartación preductal se localiza antes del sitio donde se encontraba el conducto arterioso durante la vida fetal. Esta forma suele diagnosticarse en recién nacidos y lactantes, ya que el flujo sanguíneo hacia la parte inferior del cuerpo puede depender temporalmente de la permanencia del conducto arterioso abierto.
Cuando el conducto arterioso se cierra después del nacimiento, la circulación puede verse gravemente comprometida. Como consecuencia, algunos bebés desarrollan síntomas importantes en los primeros días de vida, incluyendo dificultad respiratoria, problemas para alimentarse y signos de insuficiencia cardíaca.
Coartación yuxtaductal
Es la forma más frecuente de la enfermedad. El estrechamiento se encuentra exactamente en la zona donde se localiza el antiguo conducto arterioso o muy cerca de ella.
Muchos pacientes con este tipo de coartación pueden permanecer asintomáticos durante años, especialmente cuando la obstrucción es moderada. En numerosas ocasiones el diagnóstico se realiza durante una evaluación médica por hipertensión arterial, soplos cardíacos o diferencias de presión entre las extremidades superiores e inferiores.
Coartación postductal
En esta variante, el estrechamiento se localiza después de la inserción del conducto arterioso. Generalmente se diagnostica en niños mayores, adolescentes o adultos.
Con el paso del tiempo, el organismo puede desarrollar vasos sanguíneos colaterales que ayudan a compensar parcialmente la obstrucción. Estas vías alternativas permiten que parte de la sangre llegue a las extremidades inferiores, lo que puede retrasar la aparición de síntomas y el diagnóstico de la enfermedad
Según su gravedad
La gravedad de la coartación de aorta depende del grado de estrechamiento de la arteria y de la repercusión que este produce sobre el flujo sanguíneo y el funcionamiento del corazón.
Coartación leve.
El estrechamiento es pequeño y puede no provocar síntomas durante muchos años. En algunos pacientes se detecta de forma incidental durante un examen médico rutinario o al encontrar cifras elevadas de presión arterial. Aunque los síntomas pueden ser mínimos o inexistentes, el seguimiento médico sigue siendo importante para prevenir complicaciones futuras.
Coartación moderada.
Produce una obstrucción más significativa del flujo sanguíneo. Los pacientes pueden presentar hipertensión arterial, dolores de cabeza, fatiga durante el ejercicio, disminución de la tolerancia al esfuerzo o diferencias de presión arterial entre los brazos y las piernas. Generalmente requiere una evaluación cardiológica detallada para determinar la necesidad de tratamiento.
Coartación severa.
El estrechamiento es importante y limita considerablemente el paso de la sangre. En recién nacidos puede provocar insuficiencia cardíaca, dificultad respiratoria, problemas para alimentarse y compromiso del estado general. En niños mayores o adultos puede asociarse con hipertensión arterial grave, dolor torácico, insuficiencia cardíaca y un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares potencialmente graves. En la mayoría de los casos requiere tratamiento correctivo.
Síntomas frecuentes de la coartación de aorta
Los síntomas de la coartación de aorta dependen principalmente del grado de estrechamiento de la arteria y de la edad del paciente. Algunas personas desarrollan manifestaciones importantes desde el nacimiento, mientras que otras pueden vivir durante años sin síntomas evidentes.
La enfermedad altera la circulación sanguínea normal y obliga al corazón a realizar un mayor esfuerzo para impulsar la sangre hacia el resto del cuerpo. Como consecuencia, pueden aparecer síntomas relacionados tanto con la hipertensión arterial como con la disminución del flujo sanguíneo hacia las extremidades inferiores.
Síntomas en recién nacidos y lactantes
Cuando la coartación es severa, los síntomas suelen aparecer poco después del nacimiento, especialmente tras el cierre del conducto arterioso.
Las manifestaciones más frecuentes incluyen:
- Dificultad para respirar.
- Alimentación deficiente.
- Sudoración excesiva durante las tomas.
- Irritabilidad.
- Somnolencia excesiva.
- Palidez o coloración azulada de la piel.
- Disminución de la producción de orina.
- Signos de insuficiencia cardíaca.
Estos síntomas pueden progresar rápidamente y requieren atención médica urgente.
Síntomas en niños
En los niños, especialmente cuando la obstrucción es moderada, la enfermedad puede pasar desapercibida durante varios años.
Los síntomas más habituales son:
- Fatiga durante actividades físicas.
- Menor resistencia al ejercicio.
- Dolor o sensación de cansancio en las piernas.
- Dolores de cabeza frecuentes.
- Mareos ocasionales.
- Dificultad para participar en actividades deportivas intensas.
En muchos casos, el diagnóstico se realiza durante una revisión médica rutinaria debido a la detección de hipertensión arterial o diferencias de pulsos entre extremidades.
Síntomas en adolescentes y adultos
Algunos pacientes no son diagnosticados hasta la adolescencia o la edad adulta. En estos casos, los síntomas suelen estar relacionados con la hipertensión arterial mantenida durante años.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Presión arterial elevada.
- Dolor de cabeza recurrente.
- Mareos.
- Palpitaciones.
- Sangrados nasales frecuentes.
- Dolor torácico.
- Sensación de latidos intensos en el cuello.
- Fatiga durante el esfuerzo físico.
La intensidad de los síntomas suele aumentar conforme progresa la enfermedad o aparecen complicaciones cardiovasculares asociadas.
¿Cuándo acudir al médico?
La consulta médica es importante ante cualquier síntoma que sugiera una alteración cardiovascular, especialmente cuando existe hipertensión arterial en personas jóvenes o antecedentes de cardiopatías congénitas.
Aunque algunas personas permanecen asintomáticas durante años, la detección temprana permite iniciar el tratamiento antes de que aparezcan complicaciones importantes.
Se recomienda acudir al médico si aparecen:
- Hipertensión arterial en niños, adolescentes o adultos jóvenes.
- Dolores de cabeza frecuentes sin causa aparente.
- Mareos recurrentes.
- Fatiga excesiva durante el ejercicio.
- Dolor o debilidad en las piernas al caminar o correr.
- Palpitaciones.
- Dolor torácico.
- Sangrados nasales frecuentes asociados a presión arterial elevada.
En recién nacidos y lactantes se debe buscar atención médica urgente ante:
- Dificultad respiratoria.
- Problemas para alimentarse.
- Sudoración excesiva.
- Coloración azulada de la piel.
- Irritabilidad marcada.
- Somnolencia excesiva.
- Signos de insuficiencia cardíaca.
Asimismo, cualquier persona en la que se detecte un soplo cardíaco, diferencias importantes de presión arterial entre brazos y piernas o pulsos disminuidos en las extremidades inferiores debe ser evaluada por un especialista.
La valoración médica oportuna permite confirmar el diagnóstico, determinar la gravedad de la enfermedad y establecer el tratamiento más adecuado para prevenir complicaciones futuras.
Diagnóstico de la coartación de aorta
El diagnóstico de la coartación de aorta requiere una evaluación clínica detallada y la realización de estudios especializados que permitan identificar el estrechamiento de la arteria y valorar su gravedad.
El objetivo es confirmar la enfermedad, determinar el grado de obstrucción, identificar posibles complicaciones y detectar otras malformaciones cardíacas asociadas.
Historia clínica
El médico recopila información sobre los síntomas actuales, antecedentes personales, antecedentes familiares de cardiopatías congénitas y presencia de hipertensión arterial.
También investiga la capacidad para realizar actividad física y la existencia de episodios de dolor torácico, mareos o fatiga.
Examen físico
El examen físico es una herramienta fundamental para sospechar la enfermedad.
El hallazgo más característico es la diferencia de presión arterial entre extremidades superiores e inferiores. En los brazos, la presión suele ser más alta, mientras que en las piernas es más baja debido a la menor llegada de flujo sanguíneo.
También es frecuente la disminución de los pulsos en las arterias de las piernas, especialmente en las arterias femorales. Este signo refleja la obstrucción al paso de la sangre hacia la parte inferior del cuerpo.
En la auscultación cardíaca puede detectarse un soplo, producido por el paso turbulento de la sangre a través del segmento estrechado de la aorta. Este soplo suele escucharse mejor en la región posterior del tórax.
Medición de la presión arterial
En la coartación de la aorta, la medición de presión arterial no es solo un dato complementario, es uno de los pilares del diagnóstico clínico.
Lo característico es:
Presión más alta en brazos
Presión más baja en piernas
Esto incluso puede ser el primer indicio de la enfermedad antes de cualquier imagen.
Electrocardiograma
El electrocardiograma registra la actividad eléctrica del corazón y permite detectar cambios secundarios a la sobrecarga de presión que produce el estrechamiento de la aorta.
En muchos pacientes con coartación, especialmente cuando la enfermedad es moderada o severa, el corazón —en particular el ventrículo izquierdo— debe generar más fuerza para impulsar la sangre a través del segmento estrecho. Esto puede reflejarse en el ECG como signos de sobrecarga ventricular.
Radiografía de tórax
La radiografía no confirma el diagnóstico, pero aporta datos importantes como:
Signos indirectos de hipertensión prolongada
“Muescas costales” (erosión de costillas por circulación colateral)
Cardiomegalia en algunos casos
Dilatación de aorta ascendente en ciertos pacientes
Se usa más como estudio inicial o de apoyo.
Ecocardiograma
El ecocardiograma es generalmente el primer estudio de imagen que se solicita cuando existe sospecha de coartación de la aorta. Se trata de una prueba no invasiva que utiliza ultrasonido para observar el corazón y parte de los grandes vasos.
Este estudio permite identificar el estrechamiento de la aorta, evaluar el flujo sanguíneo a través de la zona afectada y analizar cómo está funcionando el corazón, especialmente el ventrículo izquierdo, que suele estar sometido a mayor carga.
Su principal ventaja es que es seguro, rápido y ampliamente disponible. Sin embargo, en algunos adultos o en pacientes con anatomía compleja, puede no ofrecer imágenes completamente detalladas de toda la aorta.
Angiotomografía computarizada
La angiotomografía computarizada es una de las herramientas más precisas para evaluar la coartación de la aorta. Permite obtener imágenes detalladas en alta resolución de la estructura de la aorta y del grado exacto de estrechamiento.
Este estudio es especialmente útil cuando se necesita planificar un tratamiento intervencionista o quirúrgico, ya que ofrece una visión clara de la anatomía vascular y de posibles vasos colaterales desarrollados por el organismo.
Su principal ventaja es la precisión diagnóstica. Como limitación, implica exposición a radiación y el uso de contraste intravenoso, lo que puede no ser adecuado en todos los pacientes.
Resonancia magnética cardiovascular
La resonancia magnética cardíaca es una técnica avanzada que permite evaluar la aorta y el flujo sanguíneo sin necesidad de radiación. Es especialmente útil en pacientes jóvenes y en el seguimiento a largo plazo.
Además de mostrar la anatomía del estrechamiento, permite analizar cómo circula la sangre a través de la zona afectada y valorar el impacto sobre el corazón y los grandes vasos.
Su principal ventaja es la ausencia de radiación y su alta capacidad de detalle funcional. Como limitación, es un estudio más prolongado, menos disponible y puede no ser adecuado para pacientes con ciertas condiciones o dispositivos implantados.
Cateterismo cardíaco
El cateterismo se reserva para casos complejos o cuando se requiere información precisa de presiones dentro del sistema cardiovascular.
Permite confirmar el diagnóstico, medir la severidad de la obstrucción y, en algunos casos, realizar tratamiento en el mismo procedimiento.
Tratamiento de la coartación de aorta
El tratamiento de la coartación de aorta tiene como objetivo restablecer un flujo sanguíneo adecuado, disminuir la carga de trabajo del corazón y prevenir complicaciones cardiovasculares futuras.
La elección del tratamiento depende de la edad del paciente, la gravedad de la obstrucción y la presencia de enfermedades asociadas.
Cambios en el estilo de vida
Aunque la corrección anatómica es el tratamiento principal, algunos hábitos saludables contribuyen a mejorar la salud cardiovascular:
- Mantener una alimentación equilibrada.
- Controlar el peso corporal.
- Realizar actividad física según indicación médica.
- Evitar el tabaquismo.
- Controlar la presión arterial.
- Cumplir los controles médicos periódicos.
Estas medidas son especialmente importantes después del tratamiento.
Medicamentos
Los medicamentos no corrigen el estrechamiento, pero pueden ser necesarios para controlar las consecuencias de la enfermedad.
Entre los más utilizados se encuentran:
Antihipertensivos para controlar la presión arterial.
Betabloqueadores en determinados pacientes.
Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina.
Otros fármacos indicados según las características clínicas individuales.
La necesidad de medicación puede persistir incluso después de la corrección de la coartación.
Procedimientos médicos
Angioplastia con balón
Consiste en dilatar el segmento estrechado mediante un catéter con balón inflable. Mejora el flujo sanguíneo de forma inmediata, aunque en algunos casos puede requerir seguimiento o repetición.
Stent aórtico
Se coloca una estructura metálica para mantener la arteria abierta. Ofrece resultados más duraderos y es especialmente útil en adolescentes y adultos.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía continúa siendo una de las principales opciones terapéuticas. Los procedimientos quirúrgicos pueden incluir:
Resección de la zona estrechada y unión de los extremos sanos de la aorta.
Aortoplastia mediante reconstrucción del segmento afectado.
Utilización de injertos vasculares en casos complejos.
Técnicas de ampliación de la aorta utilizando tejido biológico.
La elección del procedimiento depende de las características anatómicas de cada paciente.
Seguimiento médico
El seguimiento a largo plazo es esencial incluso después de una corrección exitosa.
Los controles permiten detectar hipertensión residual, reestenosis, aneurismas u otras complicaciones tardías.
Muchos pacientes requieren evaluaciones cardiológicas periódicas durante toda la vida.
Complicaciones de la coartación de aorta
Cuando la coartación de aorta no recibe tratamiento oportuno, puede provocar complicaciones cardiovasculares importantes. El estrechamiento obliga al corazón a trabajar bajo una presión mayor de la normal, lo que puede afectar progresivamente diferentes órganos y sistemas.
La aparición de complicaciones depende de diversos factores, como la gravedad de la obstrucción, la edad del paciente y la presencia de otras enfermedades cardiovasculares asociadas.
Entre las principales complicaciones se encuentran:
Hipertensión arterial persistente.
Hipertrofia ventricular izquierda.
Insuficiencia cardíaca.
Aneurismas de la aorta.
Disección aórtica.
Accidente cerebrovascular.
Enfermedad coronaria prematura.
Recoartación después del tratamiento.
Daño progresivo de órganos por hipertensión.
¿Qué especialista trata la coartación de aorta?
El diagnóstico y tratamiento de la coartación de aorta suele requerir la participación de distintos especialistas.
Los profesionales que habitualmente intervienen son:
- Cardiólogo pediátrico: participa en el diagnóstico y seguimiento de niños con cardiopatías congénitas.
- Cardiólogo especializado en cardiopatías congénitas del adulto: realiza el seguimiento de pacientes diagnosticados en la adolescencia o edad adulta.
- Cirujano cardiovascular: lleva a cabo los procedimientos quirúrgicos cuando están indicados.
- Cardiólogo intervencionista: realiza angioplastias y colocación de stents.
- Médico internista: puede colaborar en el control de factores cardiovasculares y enfermedades asociadas.
Presenta síntomas compatibles con coartación de aorta?
Si usted o un familiar presenta hipertensión arterial temprana, fatiga durante el ejercicio, dolor en el pecho o diferencias de presión entre brazos y piernas, consulte con un especialista. Encuentre cardiólogos, cirujanos cardiovasculares y otros profesionales de confianza en nuestro directorio médico.
Prevención
Actualmente no existe una forma específica de prevenir la aparición de la coartación de aorta porque se trata de una enfermedad congénita.
Sin embargo, es posible reducir el riesgo de complicaciones mediante:
- Diagnóstico temprano.
- Seguimiento médico regular.
- Control adecuado de la presión arterial.
- Tratamiento oportuno de la obstrucción.
- Adopción de hábitos cardiovasculares saludables.
- Cumplimiento de las recomendaciones médicas.
Pronóstico
El pronóstico de la coartación de aorta ha mejorado considerablemente gracias a los avances en el diagnóstico y tratamiento.
La mayoría de los pacientes tratados de forma adecuada pueden llevar una vida activa y mantener una buena calidad de vida.
Sin embargo, algunas personas pueden presentar hipertensión arterial persistente o requerir nuevos procedimientos a lo largo del tiempo.
El seguimiento médico continuo es fundamental para detectar complicaciones y optimizar los resultados a largo plazo.
Preguntas frecuentes
Sí. La coartación de aorta está presente desde el nacimiento y se produce durante el desarrollo fetal. Puede diagnosticarse en recién nacidos, niños o incluso en adultos cuando los síntomas son leves y pasan desapercibidos durante años.
Planes de suscripción
Banners publicitarios